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Sylvaine Delacourte

Con más de 70 creaciones para Guerlain, entre las que destacan Cuir Beluga y La Petite Robe Noire, Sylvaine orquesta las materias primas y las moléculas innovadoras para crear emociones olfactivas. Creadora de perfumes a medida para una clientela internacional, le apasiona transmitir su pasión por el perfume y compartir el detrás de escena de sus creaciones.

Arquitectos de la materia, la excelencia en cada matiz

Encuentro con Sylvaine Delacourte

¿Cómo descubriste tu pasión por el perfume? ¿En qué momento supiste que querías hacer de ello tu profesión?

Trabajaba en Guerlain, donde ocupé varios puestos.
Un día, pedí hacer un curso de formación sobre perfumes. Me aconsejaron entonces tomar clases en Cinquième Sens con Monique Schlienger.

Ahí fue donde tuve la revelación. Me enamoré literalmente de este universo y descubrí que tenía una memoria olfativa muy buena.

Era algo evidente: la puerta de este mundo maravilloso acababa de abrirse, y quería aprenderlo todo.
Después de crear la formación internacional de perfumes en Guerlain, fui evaluadora junto a Jean-Paul Guerlain, y luego fui nombrada directora de creación de perfumes.

¿Qué es lo que más te apasiona de la creación? ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración y tus materias primas favoritas?

Lo que más me gusta es hacer realidad un nuevo acorde con el que había soñado, crear una fragancia a partir de una página en blanco y darle forma con perfumistas con los que comparto una verdadera complicidad y un lenguaje común.

Me gustan especialmente la vainilla, los almizcles, la flor de azahar, los cítricos, ciertas maderas y las flores solares.

¿Cómo sabes que un perfume está terminado?

Cuando lo llevo puesto y recibo cumplidos.
Suele ser la señal de que ha encontrado su equilibrio.

¿Cuál ha sido tu intención creativa en esta nueva aventura?

Tuve ganas de trabajar en diferentes interpretaciones de mis materias primas favoritas, de crear asociaciones inéditas, de explorar las materias primas a contracorriente.

¿Qué reto particular afrontaste al trabajar en los diferentes perfumes?

La dificultad, después de haber logrado los acordes que quería trabajar, era darles tenacidad y una estela poderosa conservando al mismo tiempo la elegancia y la fineza de cada perfume.

¿Qué emoción te gustaría que sintiera la gente al descubrir los perfumes?

Me gustaría que dijeran: "¡Nunca había olido este acorde!".

Que cada perfume sea percibido como original, armonioso, y que dé ganas de llevarlo a diario. Me encanta cuando me dicen que deja una estela elegante y reconocible.

¿Tienes algún recuerdo olfativo imborrable de tu infancia?

Las violetas, los gofres del Norte, el olor de la mimosa y de la playa en el sur de Francia.
El Shalimar, la barra de labios y los polvos de arroz de mi madre.

Por último, ¿cuáles son tus pasiones fuera del perfume?

Los viajes desde siempre, las exposiciones, el cine, los ballets clásicos.

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